El testimonio de Valentín Yankelevich sobre los abusos y el maltrato sufridos durante su infancia volvió a poner en agenda las duras consecuencias de la violencia intrafamiliar. A los 23 años, el hijo de Romina Yan decidió romper el silencio para liberarse de una pesada carga y ayudar a otras víctimas a hacer oír su voz. Especialistas advierten que los niños dependen de que un adulto les crea y actúe a tiempo para poder romper el círculo de la agresión. Datos oficiales revelan que los episodios de violencia infantil suelen extenderse durante años por la falta de una intervención temprana. El ámbito escolar muchas veces se convierte en el único refugio frente al infierno que los menores padecen diariamente en sus hogares. El impacto del maltrato no solo deja secuelas físicas, sino también profundas huellas emocionales que condicionan la vida adulta. La falta de campañas nacionales sostenidas de prevención agrava la situación y deja a las infancias desprotegidas en todo el país. Escuchar a las víctimas y actuar de manera inmediata resulta indispensable para evitar que más niños sigan sufriendo en soledad.

