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Cortar el hilo por lo más delgado: Infancia, delito y responsabilidad penal

Cada vez que hechos policiales involucran a niños, niñas y adolescentes, reaparece el debate sobre la edad mínima de responsabilidad penal. Qué muestran los datos, qué exige el marco jurídico y qué efectos produce el encierro temprano en la salud mental. Una sucesión de casos que involucran a niñas, niños y adolescentes en situaciones de vulnerabilidad volvió a sacudir a la Argentina en las últimas semanas. Desapariciones, homicidios, niños utilizados para el narcomenudeo, niñas para la explotación sexual, adolescentes atravesados por violencias múltiples que el sistema no supo, o no quiso, ver a tiempo. No son solo crónicas policiales, solo por salir a la luz de los medios. Son síntomas sociales que denuncian el deterioro de los sistemas de cuidado, prevención y protección y la urgente necesidad de una política de salvaguarda infantil de estándar internacional. Los servicios locales de todo el país se encuentran colapsados por las solicitudes de intervención que los trabajadores precarizados intentan dar respuesta sin tregua. Con esto quiero decir que los niños y niñas sin red en nuestro país cada vez piden más ayuda, pero no siempre logran conseguirla.  Pero esos no son los únicos hechos que involucran a adolescentes. Existen otros delitos que rara vez ingresan a la agenda pública y que, sin embargo, forman parte de la vida cotidiana de ciertos sectores sociales: robos y destrozos dentro de barrios privados que se resuelven en silencio, torturas y crueldades hacia animales naturalizadas como juegos, agresiones de índole sexual entre pares que no se denuncian, consumo, compra y venta de estupefacientes que no configuran delito porque ocurren bajo determinadas condiciones de clase. No todo lo que infringe la ley convoca castigo ni genera escándalo.  Los hechos policiales reactivaron el debate público, siempre agazapado y circular,  y encendieron alarmas que no son nuevas pero reaparecen cada vez que la infancia ingresa en la agenda cuando ya ha sido dañada o está en una posición victimaria. Volvió a instalarse con fuerza una respuesta conocida: la baja de la edad de punibilidad. Esto significa en Argentina bajar el piso de edad, ahora ubicada en 16 años, a 14 años y algunos proyectos más radicales proponen a 12.  En Argentina, la Constitución Nacional otorga jerarquía constitucional a tratados como la Convención sobre los Derechos del Niño. Ese marco obliga a un sistema penal juvenil especializado y estrictamente diferenciado del de adultos: tribunales específicos, procedimientos orientados al desarrollo y prohibición absoluta de compartir lugares de detención con mayores. En tanto sujetos de derecho en desarrollo, rige el principio del interés superior del niño: las sanciones deben tener finalidad socioeducativa y la privación de la libertad ser siempre el último recurso. Bajar la edad de punibilidad contradice ese mandato constitucional al confundir castigo retributivo con justicia juvenil y sustituir la reintegración social por una respuesta penal temprana. Y también olvida que el problema comienza mucho antes que el delito ocurra y asume, erróneamente, que el castigo temprano pudiera reparar aquello que no fue cuidado ni sostenido a tiempo.  El país se divide entre “no a la baja” y “cárcel y castigo”. Mi posición, fundada en el conocimiento directo de las trayectorias infantiles atravesadas por la pobreza, la exclusión y la desprotección, es la primera. Sostengo “no a la baja” porque conozco de cerca a los niños y niñas privados de casi todo, que en realidad ni siquiera intentan desafiar la ley y el orden, sino que intentan tomar algo de lo que les fue negado simplemente por haber nacido bajo determinado cielo infernal. A veces, lo que hacen es gravísimo. Tan grave que duele escucharlo y te destroza el alma acompañar a los deudos de las víctimas, tanto como escuchar las historias de vida de los perpetradores infantiles. Pero es indispensable no perder de vista la dimensión real del fenómeno: los adolescentes en infracción con la ley penal representan menos del 0,1 % del total de jóvenes del país y, dentro de ese universo, los delitos graves son excepcionales. Nombrar estos datos no relativiza el daño ni el sufrimiento causado; impide convertir a una minoría ínfima en chivo expiatorio. Esto no implica una propuesta abolicionista, sino la necesidad de un régimen penal adolescente acorde a los compromisos asumidos con la infancia a nivel global. A continuación, algunos datos oficiales permiten dimensionar el alcance real del fenómeno: En 2023, solo 4.156 adolescentes estuvieron sujetos a medidas del sistema penal juvenil en todo el país. • La mayoría de las causas correspondió a delitos contra la propiedad (55,7 %), siendo el robo el más frecuente (55,5 %). En la provincia de Buenos Aires, de 1.036.696 investigaciones penales iniciadas en 2023, apenas el 2,24 % involucró a menores de edad. Según el relevamiento nacional de dispositivos penales juveniles (2023), había 1.927 adolescentes de 16 y 17 años alojados en establecimientos o incluidos en medidas territoriales del sistema penal juvenil. Los menores de 16 años (no punibles por edad) representaron el 1,1 % del total: 44 adolescentes. En términos poblacionales, los adolescentes en infracción con la ley penal representan menos del 0,1 % del total de jóvenes de 14 a 17 años del país, según proyecciones del INDEC para 2023. Ese número ínfimo, 0,1 %, ocupa, sin embargo, una centralidad desmesurada en la conversación pública, como si allí se condensara todo el peligro, toda la violencia y toda la amenaza social.  En ese clima, se repite una consigna que suena contundente pero simplifica hasta la distorsión: “delito de adultos, pena de adultos”. La idea de equiparar delitos cometidos por niños o adolescentes con delitos de personas adultas se presenta como sentido común, aun cuando los datos oficiales muestran que la inmensa mayoría de los delitos graves son cometidos por adultos y que la participación infanto juvenil es marginal en términos estadísticos. Además, la imputabilidad no refiere solo al acto cometido, sino a la capacidad psíquica y jurídica de una persona para comprender la criminalidad de ese acto y dirigir sus acciones, una condición que en la infancia y la adolescencia —por tratarse de sujetos

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Grupo de sobrevivientes: un espacio seguro basado en la experiencia real del trauma

Desde 2024, la asociación civil ARALMA sostiene espacios grupales mensuales de acompañamiento destinados a personas sobrevivientes de violencia sexual padecida en la infancia y/o adolescencia. La iniciativa da continuidad a más de dos décadas de trabajo con víctimas y sobrevivientes, incorporando nuevas herramientas orientadas a la sanación, la justicia y la prevención.   La plataforma se consolidó como un espacio seguro, profesional y ético, con un enfoque multidisciplinario basado en la experiencia real del trauma. Funciona como grupo de apoyo, con un encuadre que prioriza la escucha, la confidencialidad y el respeto.    La coordinación está a cargo de una especialista sobreviviente, un aspecto central para la construcción de confianza y la circulación responsable de la palabra. A lo largo del año participaron personas invitadas nacionales e internacionales, todas con trayectorias de supervivencia transformadas en reflexión colectiva y compromiso social.   Actualmente, el espacio cuenta con 215 personas inscriptas, con una participación flexible acorde a los tiempos y procesos personales de cada integrante. Con el objetivo de conocer cómo es vivida la experiencia, ARALMA realizó una encuesta de valoración que fue respondida de manera voluntaria por 82 participantes.    Los resultados de la valoración Los resultados, de carácter descriptivo y cualitativo, muestran una evaluación ampliamente positiva: el 89% calificó con puntajes altos la calidad de los conversatorios y personas invitadas, y el 76% consideró satisfactorio, alto o excelente el nivel de conocimiento adquirido. Además, el 81% manifestó preferencia por modalidades virtuales o mixtas, destacando el formato online como facilitador del acceso y del cuidado.   En los resultados cualitativos, las personas encuestadas señalaron que el grupo funciona como un lugar de pertenencia, donde es posible hablar de las violencias sufridas sin juicios ni exposición, y compartir con otras personas que comprenden la experiencia. Se valoraron especialmente el clima de confianza, la seguridad, la privacidad, la dinámica grupal y el aporte de los conversatorios, reconocidos por ofrecer saberes construidos desde la experiencia de supervivencia.   En conjunto, los resultados permiten dimensionar el valor de este espacio como un dispositivo de apoyo entre pares, en el marco del trabajo sostenido de ARALMA con personas sobrevivientes de violencia sexual en la infancia.

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Informe de seguimiento ante el Comité de la ONU sobre Observaciones Finales al Estado argentino

ARALMA asociación civil y organizaciones aliadas presentó una comunicación de seguimiento respecto de las Observaciones Finales emitidas al Estado argentino en 2024 (CRC/C/ARG/CO/7) en el Comité de Derechos del (CDN). Se trata del órgano de 18 expertos independientes que supervisa la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño por parte de sus Estados miembros. También supervisa la aplicación de los Protocolos Facultativos de la Convención, sobre la participación de niños en conflictos armados y sobre la venta de niños, la prostitución infantil y la pornografía infantil.   El informe analiza el período 2024–2025 y por primera vez incorpora de manera explícita el encuadre de la violencia sexual padecida en la infancia como tortura conforme al derecho internacional, y señala las obligaciones estatales que siguen siendo incumplidas.   Desde ARALMA se considera que la violencia sexual contra las infancias no  puede prescribir dado que la impunidad reproduce el daño. Más información en @somosaralma   Accedé al informe presentado en español e inglés  

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¡Gracias por acompañarnos en este 2025 en pos de la protección infantil!

Aralma cierra un año más y el balance es sumamente positivo. Durante todo 2025, el trabajo es diario y constante con participación en innumerables eventos, congresos, manifestaciones y cursos. A través de su directora, la Lic. Sonia Almada, se otorgan entrevistas en diversos medios de comunicación para concientizar y expandir la misión.   Se brinda apoyo y se generan espacios de debate entre muchas otras acciones. En este camino, es que se sostendrá el trabajo en Argentina como desde hace dos décadas, en infancias y juventudes.   En agosto, recibió el reconocimiento del Senado de la Nación por el aporte invaluable en la visibilización del maltrato hacia la infancia y la Declaración de interés Legislativo y Social del Concejo Deliberante de Quines en San Luis con la campaña La Voz de la Infancia.   Algunos de los principales hitos de Aralma en este 2025:   Incidencia legislativa El proyecto que crea la creación de la Comisión Provincial de la Verdad y la Reparación para Víctimas de Violencia Sexual y Malos Tratos Concomitantes padecidos en la Infancia y/o Adolescencia recibió despacho favorable en la Comisión de Derechos y Garantías. Apoyo a sobrevivientes Desde 2003 brinda apoyo terapéutico, asesoramiento judicial y espacios comunitarios, y desde 2023 sumó grupos de apoyo en línea para garantizar acceso seguro y federal. La plataforma ofrece un espacio profesional y ético, con un equipo especializado en trauma infantil, y reúne recursos, contención e información confiable. Elaboración de guías institucionales Se lanzó “Huérfanos, atravesados por el femicidio”, una investigación clínica y social de gran alcance Diagnóstico exclusivo: “Infancias ocultas: hacia un marco nacional de salvaguarda” Protocolo de Escucha ante el Relato Espontáneo de Violencia Sexual en la Infancia Lile, Aprendemos a cuidarnos para docentes, padres y niños y niñas           Capacitaciones Realizamos webinarios internacionales presenciales y virtuales sobre violencia de género, Comisiones de la Verdad e imprescriptibilidad de la acción penal en violencia sexual. Todos fueron abiertos y gratuitos. Documentales y cortometrajes En abril presentamos Origen Mio, un documental surgido tras una investigación sobre comercialización de bebés, niños y niñas en Argentina y el derecho a la identidad. Alianzas nacionales e internacionales Formamos parte la Red del Buentrato de la española FAPMI Nos incorporamos a la red internacional Keeping Children Safe en el marco de la implementación de la política de protección infantil Campañas de protección infantil En 2025 se cumplieron diez años de la campaña permanente para visibilizar el maltrato infantil. Este año se sumaron Buenos Aires, CABA, Chaco, Neuquén y San Luis además de Colombia y Uganda a nivel global. En diciembre es época de siembra de molinillos porque “las infancias merecen viento a favor”. ¡Gracias por acompañarnos en este 2025! Más información en las redes de @somosaralma

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Celebramos que las voces de las y los sobrevivientes sean escuchadas en todos los ámbitos

Este martes por la mañana, estuvimos presentes en la primera cumbre internacional de Ending Clergy Abuse (ECA Global), que reunió testimonios sobre abusos institucionales denunciados contra la organización católica Opus Dei, casos que alcanzaron repercusión mundial y la atención del Vaticano.   La cumbre contó con especialistas nacionales e internacionales y con los relatos en primera persona de víctimas y familiares, incluidos ex miembros del Opus Dei. Un lugar central lo ocuparon las mujeres argentinas que impulsan la primera y única denuncia por trata de mujeres para servidumbre en la historia de la Iglesia Católica. En 2021, 43 mujeres denunciaron haber sido engañadas y explotadas como sirvientas sin remuneración y en condiciones de semiencierro desde la adolescencia. La justicia argentina avanzó con acusaciones por un sistema de reclutamiento y explotación de mujeres pobres desde la década del 80.   Desde Aralma celebramos estos espacios de escucha y debate para que estas violencias no se repitan. Seguimos trabajando para que las voces de las sobrevivientes sean escuchadas y para impulsar cambios legislativos que garanticen justicia, reparación y desagravio.  

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El libro de Sonia Almada que visibiliza a las infancias olvidadas tras la violencia de género en Ohlala!

Sonia Almada conoce el territorio del dolor desde adentro. Por eso, cuando decidió investigar la orfandad por femicidio —esa experiencia extrema que afecta a cientos de niñas, niños y adolescentes en la Argentina— eligió empezar por su propia historia. “En la no ficción uno debe explicitar desde dónde habla”, dice. Y ese punto de partida, lejos de ser un gesto narcisista, es para ella una postura ética: nombrar quién es, qué la atraviesa y por qué se compromete con estas infancias es parte del modo en que busca cuidarlas.   En Huérfanos atravesados por el femicidio (Editorial ConTexto), Almada reconstruye escenas, diálogos y silencios de quienes estuvieron allí, a metros del arma, del fuego o del cuchillo. Infancias que vieron —o escucharon— todo. Infancias que cargan el trauma, la desprotección estatal, la revictimización judicial y la pregunta imposible: “¿por qué no pude salvar a mi mamá?”. Con una escritura rigurosa y conmovedora, la autora analiza la violencia de género como una forma extrema de maltrato infantil y propone políticas urgentes para reparar lo irreparable. La nota completa de Ohlala! aquí

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Más de 5000 niñas y niños quedaron sin madre desde 2008 por la violencia femicida

El jueves, en Clarín Género, la periodista Mariana Iglesias retomó el concepto de huérfanos por femicidio y citó el libro “Huérfanos atravesados por el femicidio”, de nuestra directora Sonia Almada. En su nota destaca un dato urgente: más de 5000 niñas y niños quedaron sin madre desde 2008 por la violencia femicida en Argentina. Este impacto no es solo una tragedia para las mujeres asesinadas: también constituye una de las formas más extremas de maltrato infantil y una deuda histórica del Estado. Datos que hablan: más de 5000 hijos e hijas del femicidio Desde 2008 a hoy hubo más de 5000 chicos que quedaron sin madre a causa de la violencia machista. Es prácticamente un hijo o hija por día que debe sufrir este trauma. Sonia Almada, directora de Aralma, acaba de publicar su nuevo libro “Huérfanos, atravesados por el femicidio”. Es el resultado de una investigación clínica y social de gran alcance en el que la autora propone una nueva categoría de orfandad: la de los huérfanos por femicidio, y desarrolla el concepto de duelo complejo, que da cuenta de la singularidad de estas infancias atravesadas por la violencia más extrema. Sostiene, además, que la violencia de género no sólo es un crimen contra las mujeres, sino también una forma de maltrato infantil. Nueva presentación   En este contexto, invitamos a la comunidad a participar de la presentación del libro en Rosario, para seguir reflexionando y construyendo políticas y acompañamientos reales para estas infancias.  Lunes 1° de diciembre – 18 h  Concejo Municipal de Rosario (Córdoba 501)  Presentación del libro “Huérfanos, atravesados por el femicidio” Un espacio para abrir la palabra, pensar los duelos infantiles y fortalecer el compromiso con la memoria, la justicia y la protección. Inscripción disponible en linktr.ee/aralmacentro

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25N: la violencia de género comienza en la infancia con la naturalización del poder y el silencio

El 25 de noviembre de cada año se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer en busca de visibilizar, prevenir y erradicar esta problemática. El movimiento feminista latinoamericano convocó a esta fecha en 1981 en conmemoración del emblemático asesinato en 1960 en República Dominicana de las hermanas Mirabal: Patria, Minerva y María Teresa, por haberse opuesto a la dictadura de Trujillo.   La violencia contra las mujeres es el acto discriminatorio por su género y se manifiesta por acción u omisión de distintas maneras: física, sexual, psicológica, cultural, política y económica. Como todos los años, Aralma acompaña a Atravesados por el Femicidio a su tradicional intervención frente al Congreso de la Nación para decir basta a la violencia de género cuya máxima expresión es el asesinato de una mujer por el solo hecho de serlo.   Desde Aralma se trabaja el concepto que la violencia de género comienza en la infancia que es desde donde se construye la desigualdad. Se gesta en los primeros vínculos, en los modelos que observan los niños y las niñas, en la naturalización del poder, el control y el silencio.  Por eso es fundamental para prevenir la violencia de género, empezar por cuidar la infancia. Según datos del Observatorio Ahora Que Si Nos Ven de enero a octubre 2025 se produjeron 213 femicidios en Argentina. Es decir, uno cada 34 horas. Con esto, más de 200 niñas y niños quedaron huérfanos, testigos y sobrevivientes de esos crímenes.Desde ARALMA se trabaja en la crianza y en la escuela, fortaleciendo el lazo entre salud mental, educación y derechos; con protocolos de salvaguarda integral, campañas y materiales que promueven vínculos protectores y respeto mutuo; con Casa ARALMA, un espacio para acompañar a familias y cuidadores en la construcción de entornos amorosos, presentes y libres de violencia y con talleres, encuentros y acciones comunitarias que invitan a reflexionar, reparar y prevenir antes del daño. En este 25 N acompañá con tu firma la petición en Change.org

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Los plazos de prescripción son barreras legales injustas: Aralma se une a la petición global

La asociación civil Aralma expresa su compromiso con la firma de la Carta Abierta conjunta sobre la abolición de los plazos de prescripción para los delitos sexuales contra bebés, niños, niñas y adolescentes.   Desde Aralma “nos comprometemos a garantizar un sistema de justicia centrado en las víctimas, donde los perpetradores rindan cuentas, independientemente del tiempo transcurrido”. Los plazos de prescripción son barreras legales injustas que niegan a las víctimas su derecho a la justicia. Aralma se une a ECPAT International y otras organizaciones para exigir a los gobiernos que eliminen estos plazos de inmediato dado que toda víctima merece ser escuchada ante la justicia. En Argentina, el proyecto Sin plazo para la verdad, impulsa una propuesta legislativa para garantizar la imprescriptibilidad de los delitos de violencia sexual contra bebés, niñas, niños y adolescentes, en línea con los estándares internacionales de derechos humanos y con el principio de reparación integral. Esta adhesión reafirma el compromiso con la salvaguarda infantil, la justicia y el fin de la impunidad. Sume la voz de su organización aquí https://forms.office.com/r/b8Y182j9n9 

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Arte para prevenir la violencia sexual: conocé los relatos y dibujos de la convocatoria 2025

  En este espacio reunimos los relatos y expresiones artísticas enviados por sobrevivientes de violencia sexual padecida la infancia y la adolescencia. Son testimonios cuidadosamente resguardados, compartidos desde la valentía, la necesidad de verdad y el derecho a ser escuchados. Cada texto y cada imagen expresan procesos singulares de dolor, memoria, resistencia y búsqueda de recuperación. Publicarlos es una forma de romper el silencio, ampliar la conciencia social y fortalecer la prevención. Agradecemos profundamente a quienes confían en Aralma para poner en palabras y en arte lo que durante años fue callado. Aquí, sus voces tienen un lugar digno, protegido y necesario.   Todos los derechos reservados. Los relatos y las ilustraciones que los acompañan —realizadas por Luz del Alma, ilustradora y sobreviviente— están protegidos por la normativa vigente en materia de derechos de autor.Queda prohibida su reproducción total o parcial, difusión o adaptación sin la autorización expresa de Aralma Asociación Civil y de sus autores/as. Este resguardo protege no solo las obras, sino también la identidad, la integridad y la dignidad de quienes confiaron sus testimonios para ser compartidos en este espacio Relatos y testimonios de Sobrevivientes Dieciocho Tenía 18. Pero ya había soportado todas las ausencias que pudieran caber a esa edad. Ya me habían vulnerado en nombre del cuidado. Ya me habían dicho que harían todo para evitar que me golpease contra la pared.  Se regía por una rara lógica. El sabía que afuera me podían pasar otras cosas. Lo supe leer a tiempo, pero también sabía que no podía contar nada porque la catástrofe se sentiría peor. Había muchos otros ahí afuera que cazaban el riesgo social y salían al ruedo. Unos te hacían sentir que era interesante hablarte y siempre había un otro que cuidaba. Pero ese también vulneraba.  No quería que cayera la tardecita. No quería quedarme sola. Sabía que otra vez alguien en nombre de no sé que, me violentaría. Era una charla, un baile, una enseñanza de manejo. Era tango y era noche. Era soledad. Aún sabiendo que algo no estaba bien, permanecía. Y algún otro empezó a estar.  Pasó el tiempo. Llovía. Y dentro de ese auto me sentí totalmente sola y desgarrada. Sus manos circulando me daban escalofríos. Estaba congelada. Me dijo que podíamos dejar de ser lo que éramos. Yo tenía un libro. Un reglamento. Lo aferré entre mis manos y me sostuvo hasta que pude correr. Pedí ayuda. Salí. Desaparecí. Me acompañaron. Y al otro día tuve que volver como si nada hubiera pasado. Porque era conocido. Porque había jerarquía. Porque no podía no volver. Aunque ya no era lo mismo. No sé cuántas veces pasaron esos momentos de incomodidad. No puedo contarlos en meses o en días. Solo que eran feos. Un día su alguien cercano me preguntó si fue verdad. Dije que si. Me dijeron que era chica y que podía haber pedido ayuda. Le dije que hice lo que pude. Y no me hubiera imaginado haciendo otra cosa. De solo fabular el haber pedido ayuda adentro de mí hogar, se hubiera desatado el caos. Y para caos, estaba mí corta vida. Moraleja: si quieres cuidar a un hijo, nunca le digas que harías lo que fuera necesario, aún en sentido figurado. El miedo a que el caos se desate es peor que aguantar la tormenta en silencio. Laura, 43 LA SIESTA Odio la siesta. Odio la siesta porque mamá se va trabajar, y él se queda. Él se queda porque está sin trabajo. Y se va a dormir. Y cuando se despierta me llama. Me pide que le acerque una taza de café. Cuando voy, me toma de la mano. Siento sus manos en mi cuerpo. Siento su cuerpo pesado apretado contra el mío. Quiero gritar. Quiero huir, pero me quedo paralizada. Mi cuerpo es de piedra. No puedo hacer nada. Siento asco, miedo, terror y quisiera correr, correr y correr. Pero no puedo. Me quedo ahí, a su merced, hasta que él se siente satisfecho. Entonces me suelta, no sin antes recordarme que es nuestro secreto. Corro escaleras abajo, intento respirar. Me falta el aire. Abrazo mis piernas y lloro Después lo veo venir, como si nada… recibir a mamá con un beso, reírse…Y nadie se da cuenta de que yo estoy rota. Rota por dentro, destruida y nadie, nadie lo nota. LS, 74 años Me crié con mis abuelos, iba de visita a casa de mis progenitores los fines de semana. Recuerdo siempre sentir rechazo hacia él. Al llegar a la preadolescencia me di cuenta por qué. Sufrí abuso sexual desde que tengo memoria. Pero hubo un hecho que me dió claridad, la primera vez que me realizó sexo oral. Estábamos mis hermanos y yo solos con él. Yo entré al baño y cuando salí, me pidió que subiera la pierna a un banquito de madera, y ahí sentí que toda mi inocencia fue robada. Las cosas se intensificaron. No perdía oportunidad para tocarme, para hacer que yo lo toque a él. Era una nena que no sabía siquiera que los genitales de los adultos tenían pelos, esa sensación de tocarlo y sentir sus vellos púbicos me ha dado nauseas mucho tiempo. A mis 12 años me di cuenta que también abusaba de una de mis hermanas. Ella tenía 6 años y me contó todo lo que sufría día a día (convivía con él). Hablé con mi mamá, ellos se separan, lo denuncia y jamás quedó detenido. Lo mío siempre lo negué, la vergüenza que sentía era enorme, y también el miedo, miedo a que le pase algo a mis abuelos maternos (los que me criaron), sentía que se iban a morir de tristeza, miedo a que le haga lo mismo a todos mis hermanos, miedo a que nos mate. A mis 22 años enfrenté mis miedos y lo denuncié. A los dos años fue detenido. Estaba en la cocina de mi casa con mi pareja y por las ventanas entró el estribillo de una bella canción: “tarda en llegar, y al

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