Desde 2024, la asociación civil ARALMA sostiene espacios grupales mensuales de acompañamiento destinados a personas sobrevivientes de violencia sexual padecida en la infancia y/o adolescencia. La iniciativa da continuidad a más de dos décadas de trabajo con víctimas y sobrevivientes, incorporando nuevas herramientas orientadas a la sanación, la justicia y la prevención.
La plataforma se consolidó como un espacio seguro, profesional y ético, con un enfoque multidisciplinario basado en la experiencia real del trauma. Funciona como grupo de apoyo, con un encuadre que prioriza la escucha, la confidencialidad y el respeto.
La coordinación está a cargo de una especialista sobreviviente, un aspecto central para la construcción de confianza y la circulación responsable de la palabra. A lo largo del año participaron personas invitadas nacionales e internacionales, todas con trayectorias de supervivencia transformadas en reflexión colectiva y compromiso social.
Actualmente, el espacio cuenta con 215 personas inscriptas, con una participación flexible acorde a los tiempos y procesos personales de cada integrante. Con el objetivo de conocer cómo es vivida la experiencia, ARALMA realizó una encuesta de valoración que fue respondida de manera voluntaria por 82 participantes.
Los resultados de la valoración
Los resultados, de carácter descriptivo y cualitativo, muestran una evaluación ampliamente positiva: el 89% calificó con puntajes altos la calidad de los conversatorios y personas invitadas, y el 76% consideró satisfactorio, alto o excelente el nivel de conocimiento adquirido. Además, el 81% manifestó preferencia por modalidades virtuales o mixtas, destacando el formato online como facilitador del acceso y del cuidado.
En los resultados cualitativos, las personas encuestadas señalaron que el grupo funciona como un lugar de pertenencia, donde es posible hablar de las violencias sufridas sin juicios ni exposición, y compartir con otras personas que comprenden la experiencia. Se valoraron especialmente el clima de confianza, la seguridad, la privacidad, la dinámica grupal y el aporte de los conversatorios, reconocidos por ofrecer saberes construidos desde la experiencia de supervivencia.
En conjunto, los resultados permiten dimensionar el valor de este espacio como un dispositivo de apoyo entre pares, en el marco del trabajo sostenido de ARALMA con personas sobrevivientes de violencia sexual en la infancia.

