Sonia Almada reflexiona en Infobae sobre cómo el derecho de niñas, niños y adolescentes a ser escuchados no debe convertirse en un riesgo. Advierte que ciertas reformas judiciales podrían vulnerar sus derechos si no se aplican con enfoque interdisciplinario y respetuoso del trauma. Señala que la palabra infantil suele interpretarse desde una mirada adultocéntrica que desconoce los tiempos y manifestaciones propias de las infancias. Propone que toda intervención priorice el interés superior del niño y el cuidado emocional por encima de la lógica judicial.
Ver la nota completa en Infobae.

